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Cantando bajo la pesada lluvia marzo 28, 2011



Ironías, parodias y humor es sólo una parte de la orgánica total de “Cantando  bajo la Lluvia” (Singin’ in the Rain), comedia musical de 1952 dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly. Porque esta película dista mucho de ser una suma de ser simples bailes y coreografías: es una gran crítica a la manera de trabajar que tiene la industria del cine estadounidense.

Situada a fines de los años 20, el filme cuenta cómo la irrupción del cine sonoro provoca serios problemas en la carrera actoral de Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen), la pareja cinematográfica más famosa del cine mudo. Acostumbrados a grabar sus cintas sin audio, tanto la actuación como la voz de Lina se transforman en un gran dolor de cabeza para los productores, quienes se sienten en la obligación de hacer una película hablada con estas dos estrellas. Todo parece empeorar con el paso de los días, hasta que aparece Kathy Selden (Debbie Reynolds) una desconocida actriz que intentará solucionar ese problema y, de paso, flechará el corazón de Don.

Lo que sorprende en este filme, además de la cuidada prolijidad de las coreografías, el trabajo escenográfico y las actuaciones de los protagonistas, es el concepto de la ilusión. La cinta no tiene reparos en recordarnos que el cine es un eterno doblaje. Su valor agregado está en mostrarnos que los espejismos, las actuaciones se inmiscuyen tanto entre quienes trabajan en este mundo, que no se conforman con encarnar personajes, sino que se transforman en ellos y viven en un lugar donde sólo hay alegrías.

No obstante, en ese mundo de ensueños existe la contraparte: uno muy agresivo, donde las sonrisas son muy escasas. Porque la felicidad sempiterna de Don Lockwood esconde muchas desventuras. Basta considerar la biografía que presenta este personaje durante los primeros diez minutos de la cinta. Y no nos olvidemos que ésta se emplaza en una fecha muy cercana a la Gran Depresión del ’29.

Por otra parte, “Cantando bajo la Lluvia” se estrena justo en una década en donde tampoco hay mucho de qué reírse. El cine norteamericano se siente presionado tanto por la censura como por la persecución provocada por la Guerra Fría. Es una época muy oscura, desafortunada, donde parece que a las personas de esta industria les llueve sobre mojado.

Y llueve mucho. Demasiado como para que alguien pueda estar feliz. Sin embargo, hay un hombre que rebeldemente camina por la calle sin paraguas, sin protección. Y no le basta con cantar y bailar bajo los gruesos goterones que caen de todas partes, sino que chapotea en el agua cual un niño jugando en una piscina, como desafiando al temporal. Porque para triunfar en el cine hay que aguantárselas. Tal como Don Lockwood que durante toda su vida ha sorteado los infortunios de esta industria para alcanzar el éxito. Y tal como Gene Kelly, a quien no le importa caminar bajo la lluvia esté más pesada que lo habitual y donde incluso osa zapatear las aguas a riesgo de ser detenido. Como en el filme. O como en la vida. Como usted quiera.

 Ir a ficha técnica de “Cantando Bajo la Lluvia”

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