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Maléfica: la historia no es cómo te la contaron junio 24, 2014

malefica

Dirigida por Robert Stromberg y protagonizada por Angelina Jolie, Elle Fanning y Sharlto Copley,  esta película no me convencía para nada, ni siquiera cuando ya estaba sentado en la butaca esperando que empezara. ¿Era en serio? ¿Iba a ver una versión de ‘La Bella Durmiente’, hecha en los estudios Disney? “Bueno”- pensé- “quién no ha visto antes un par de horas de una mala película”. Pero me equivoqué.

 

La cinta inicia mostrándonos la vida infantil de Maléfica, una hermosa hada con cuernos que gobierna y protege un reino lleno de seres maravillosos, llamado Ciénaga (Panteón). Siendo una preadolescente, conoce a Stefano, un chico del cual se enamora. A los 18 años, este joven la besa, asegurando que eso es un acto de amor verdadero, pero miente, e incluso desaparece sin explicación alguna. Maléfica entonces comprende que los humanos son embusteros, y decide apartar su reino  de los hombres.

 

Sharlto-CopleyTodo se mantiene en relativa normalidad, hasta que el rey de los hombres, un imperialista, inicia una guerra para adueñarse del terreno mágico, pero es derrotado por la guardiana de la Ciénaga. A modo de venganza, el de la corona promete heredarla a quien pueda matar al hada con cuerno. Stefano, aprovecha su antigua amistar con Maléfica, para acercarse a ella. Con un plan en su mente, la convence de pasar una noche juntos y ahí la engaña y le roba las alas. A causa de esto, se convierte en rey. Ya casado, Stefano tiene una hija, Aurora y la noticia llega a los iodos de Maléfica. Despechada, no piensa quedarse con los brazos cruzados. En el acto de su presentación, le envía un hechizo a la bebé: crecerá hasta los 16 años, día en que se pinchará un dedo y dormirá hasta morir, si es que no recibe un beso de amor verdadero. Sin embargo, nada es tan simple como parece.

 

Lo que hay detrás de esta versión alternativa de ‘La Bella Durmiente’, no solo es una interrogante que busca cuestionar el amor verdadero entre un hombre y una mujer. Si bien, es muy enfática en plantear que el amor de príncipes y princesas no existe, esta historia no es cómo te la contaron.

 

bjntroycuaaj6daMaléfica es víctima de una violación. Cuando Stefano le corta las alas, se lleva lo más preciado de esta mujer consigo. Le causa un daño que la marcará toda la vida, que llenará su corazón de odio y venganza. ¡Obvio! Fue violada. En esta película, Aurora, no es la hija de la reina, que aparece un par de insignificantes segundos en la cinta, sino que representa a la hija que nace producto de este vejamen. Esa es la razón que explica por qué el hada con cuernos no sabe cómo reaccionar ante ella. ¿La ama, la odia? En términos estrictos, la bebé es inocente, pero, ¿cómo se puede llegar a amar a un ser que nace producto de una fornicación forzada.

 

El hada con cuernos es fría con Aurora, por eso siempre está distanciada. Aún hay odio en su corazón, pues la princesita –quiéranlo o no- es una hija no deseada. No obstante, la película nos muestra algo interesante en esta relación. Que Aurora sea producto de una violación no quita una condición natural que ahora posee Maléfica. Después de todo, es una madre, por eso cuida y protege a la niña que crece, aunque sea a la distancia.
Cuando Aurora se convierte en una preadolescente, Maléfica recién comienza a acercarse a su hija, a conocerla de verdad. El paso de los años ha ablandado el corazón del hada violada, quien cree que ya es hora de mostrar cariño y amor. La niña, por su parte, ama a su madre, desde siempre. ¿Quién no ama a la suya? Entonces, Maléfica se da cuenta que el daño que le hizo a Aurora, cuando era niña, cuando estuvo ausente, es un hechizo que no se puede romper. Haber odiado a tu propia hija, haberle deseado la muerte en sus primeros años de vida es algo que ninguna magia puede curar. Pero Maléfica está arrepentida, pues su niña pronto cumplirá 16 y la dejará para siempre. ¿No es esa la edad en que se independiza ahora la gente?

 

elle_fanningLa tragedia está a punto de desatarse de nuevo. Aurora caerá en un hechizo deseado años antes por su propia madre: alejarse, desaparecer de su vista, es decir, morir para ella. Entonces Maléfica comienza a buscar la solución más cercana para mantenerla cerca de sí. Por eso rapta a un príncipe, para que su hija se quede en casa. El príncipe, interactúa con la chica, la conoce y obvio,  la besa. Todos piensan que eso mantendrá a una adolescente cerca de su madre: un vecino que es ahora su pololo. Pero algo en el plan sale mal. Aurora morirá para su madre incluso después de haberse besado con el chico.

 

Derrotada, Maléfica se acerca a su hija y le pide perdón. Se arrepiente de no haberla deseado, pues ahora comprende que, incluso al ser hija de una violación, la ama. Ahora entiende que su hija, independientemente de cómo vino al mundo, es la obra más maravillosa de todo el mundo. Y por no haberlo visto antes, por haber estada sesgada por el odio, ahora quiere el perdón. Por eso, la besa.

Lo que nos enseña Aurora cuando abre los ojos, es un proceso de madurez. Le otorga el perdón. Y saben qué, ¡abre los ojos el mismo día que se entera que Stefano, su padre, fue el responsable de cortarle las alas a su madre! Ese día en que perdona a su mamá, se da cuenta que su padre la violó. Así que su padre queda muerto para ambas, pues ahora saben la verdad.

De esta manera es cómo se cierra el ciclo. El perdón es el único símbolo de amor verdadero. Y también el arrepentimiento. Porque el que se arrepiente busca el perdón. Y si tu madre se da cuenta que eres  la mejor obra del mundo y encima te pide perdón por todo el mal que te pudo remotamente haber causado una vez, ¿acaso eso no es amor verdadero? ¡Sí, señor! ¡Eso es amor! No un príncipe azul, no una princesa. Nada es más fuerte que el amor de madre. Princesas de Disney, ya paren con sus estúpidos amores rosados, de niña preadolescente. Y maduren de una buena vez.  Este es un buen comienzo.

 

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“El Baile de la Victoria”: Una derrota para la aristocracia julio 10, 2011

Santiago de Chile. Producto de un indulto, el famoso ladrón de cajas fuertes Nicolás Vergara Grey (Ricardo Darín) queda en libertad. El veterano quiere alejarse del mundo del hampa, pues ha perdido el amor de su esposa y de su hijo. En ese contexto el joven Ángel Santiago (Abel Ayala), quien también obtuvo el beneficio, lo busca para perpetrar un golpe millonario. La negativa del viejo ladrón se vuelve una constante hasta que en sus vidas aparece Victoria (Miranda Bodenhöfer), una misteriosa muchacha muda que, mientras intenta convertirse en una reconocida bailarina nacional, conquistará a Ángel y hará que Vergara Grey mire el mundo con otro prisma.

Basada en la novela homónima de Antonio Skármeta, “El Baile de la Victoria” (2009), drama romántico dirigido por el español Fernando Trueba, tiene  todas las condiciones para superar al papel. Sin embargo el tratamiento visual y narrativo que  el director pretende mantener desde lo escrito a lo audiovisual emplaza al filme al lugar que le corresponde: es el correr de una cadena de acontecimientos.

En ese sentido, esta película sabe cómo plasmar en la pantalla, con estricta fidelidad, a la mayoría de los personajes del libro. Sin embargo los cambios y adaptaciones que se realizaron para el celuloide no siempre encuentran su justificación en la cinta. Y es en este punto donde la protagonista, Victoria, sale perdiendo.

La mudez que adquiere la bailarina en la obra cinematográfica reduce su sistema de comunicación a mímicas infantiles y a balbuceos poco creíbles para personas en su condición. Hay momentos en que llega a ser indescifrable.  Pero la cinta debe continuar y de manera misteriosa su interlocutor entiende casi todo lo que ella le transmite. Un ejemplo de esto es la presentación de su nombre.

Esta situación cambia también la personalidad de Victoria. De ser una mujer con carácter, decidida, autosuficiente pasa a ser una joven casi dependiente, frágil. Algo que corrompe la historia original.

Los otros personajes, basados todos en estereotipos caricaturezcos y planos, hacen lo suyo: encarnar todo lo que se escribió sobre ellos. Mas en esta tarea es necesario mencionar que hay algunos más sobresalientes que otros. Y ese es el caso de Nicolás Vergara Grey.

El famoso delincuente vive a partir de las experiencias. Esto le permite a Ricardo Darín  aprovechar la vida pasada ficticia que Skármeta situó en el pasado de Nicolás Vergara Grey y no  resulta extraño que los espectadores vean al personaje del libro en en cada mirada, en cada paso, en cada pensamiento y en cada palabra del actor trasandino. Esto es, en suma, una demostración de la profesionalidad con la que Darín realiza su trabajo en el filme.

El Baile de la Victoria” es una película que, en un nivel simbólico, representa la constante lucha de la aristocracia por mantener sus costumbres y sus lugares de encuentro. Por lo mismo, el verdadero triunfo de la bailarina muda no será danzar en el escenario teatral más importante de Chile, sino que “presentarse en sociedad” aún siendo una muchacha sin linaje. Y lo intentará en el mismo lugar en el que las familias hidalgas lo hacen: el Teatro Municipal de Santiago.

Es por esto mismo que los escenarios en los que transcurre la película pertenecen a un supuesto lado “B” de Santiago. Son locaciones propias del roto chileno y que últimamente han resultado tan pintorescos para los ojos de algunos “cuicos” que disfrutan con el mundo de los “guachacas”: el Portal Fernández Concha, la Plaza de Armas, el Hipódromo Chile y un cine pornográfico del centro de la capital. Son, en definitiva, lugares que antes pertenecieron a la aristocracia y que hoy están demacrados por el populacho.

Postulada a los premios Oscar por España para la categoría mejor película extranjera, esta película es la concreción de varios intentos de llevar a la pantalla el libro de Skármeta. En ese sentido Fernando Trueba puede quedarse contento pues, sea como sea, ha cumplido su misión.

 

Angel-A: Un amor a la francesa junio 27, 2011

La cultura francesa ha asombrado a chilenos de todas las épocas. Desde tiempos inmemorables nuestros compatriotas se han visto atraídos por alguna arista de aquella cultura: la lengua, la arquitectura, la moda, el arte, en fin, el modo de vida.

Por eso a los chilenos les resulta seductor observar a través de la pantalla grande, aunque sea por algunos segundos, el paisaje franco. Y eso abunda en “Angel-A”(2005), drama romántico dirigido por Luc Besson, que cuenta la historia de André (Jamel Debbouze), un joven norteamericano que vive en París y que, producto de malos negocios, tiene una deuda enorme con un mafioso galo. Complicado por esta situación decide acabar con su vida, pero Ángela (Rie Rasmussen), una misteriosa mujer, le hará cambiar su visión del mundo.

Con una fotografía blanco y negro este filme se empeña en mostrar imágenes hermosas y bellos cuadros. Y si bien predominan los planos cerrados, de todas formas es posible apreciar en ellos el siempre atrayente paraje francés.

Por su parte la película no tiene otro fin que narrar la historia de amor de André y Ángela. Ciertamente este es un cuento lindo, lleno de magia y encanto. Trata sobre la relación que mantiene un hombre con un ser celestial. Un hecho que permite a la suerte imponerse por sobre la desgracia, a la vida por sobre la muerte, y a lo humano frente a lo divino.

Con una estructura lineal, precisa en sus tiempos, bien montada, esta película entretiene tanto su simpleza (que no debe confundirse con bobería ni con ramplonería) como por la belleza de sus imágenes que nos recuerdan cuán expertos son los directores francos en términos de fotografía

Sin embargo este tema ha sido tratado innumerablemente en el cine industrial de Hollywood, en las novelas best sellers de corte rosado, y en todo lo que el capitalismo ha impuesto en relación al concepto “amor”, que es difícil que la historia traspase la barrera de los clichés impuestos por el mercado.

“Angel-A” es una cinta que, si bien tropieza con los estereotipos de las relaciones imposibles, está tratada con mesura, con prudencia. Esto le permite distanciarse con sensatez de las historias de telenovelas y acercarse más a una narración tierna, bonita. Es, finalmente, una historia de amor a la francesa, de esas que tanto les atraen a los enamorados chilenos. Otra arista con la que los franceses vuelven a encantar a parte de nuestros compatriotas.

Ir a ficha Técnica de “Angel-A”

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Ver trailer de Ángela (sin subtítulos)

 

Vértigo: El laberinto del deseo junio 20, 2011

Unir conceptos tan complejos como el deseo, la muerte, la ética y la moral en sólo 128  minutos es una tarea de la que “Vértigo” (1958), drama de suspenso dirigido por Alfred Hitchcock, puede jactarse con total libertad.

Todo comienza cuando el detective Sottie (James Stewart) sufre un ataque de vértigo en medio de una persecución, en la que un colega suyo muere al intentar ayudarlo. Sintiéndose responsable de esto, renuncia a su trabajo. Al cabo de unos días Gavin Elster, un antiguo compañero de universidad, lo contrata para cumplir una misión: seguir a su esposa Madeleine (Kim Novak), quien supuestamente tiene ataques de locura. Scottie acepta el trabajo, sin embargo no imagina que esto es una retorcida trampa de Gavin, quien pretende cometer un crimen perfecto.

Bajo este argumento el filme presenta a macquiavélicos personajes que, basados en obsesiones personales, intentan alcanzar sus más íntimos deseos sin considerar nada más que la propia satisfacción. De este modo, los intereses económicos, los amorosos e incluso los sexuales se ciñen a parámetros individuales que no siempre son los moralmente correctos.

La muerte siempre rodea a Scottie. Sin embargo, él no advierte que también la manipula y, lo que es peor, lo hace sin ningún remordimiento. Incluso es capaz de matar en vida a una mujer para convertirla en Madeleine, su amada. La transforma, la esculpe y con esto la elimina también de raíz. La expiración es, para ellos, una circunstancia manipulable.

De cualquier forma, en esta búsqueda todo se confunde con sueños. Sueños donde el deseo es el hilo conductor y donde lo irreal, lo falso, es transversal en el relato. El rumbo impredecible de los acontecimientos es propio del mundo onírico, mientras que las aristas que quedan inconclusas desaparecen, tal como en los sueños.

Vértigo“, en definitiva, un laberinto perverso del que muy pocos podrán salir con la conciencia limpia. Algo muy propio del cine de Alfred Hitchcock, que se retuerce cuanto quiere, pero que jamás marea.

Ir a ficha Técnica de “Vértigo”

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Vea el trailer en español (ibérico)

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Ver trailer en inglés (sin subtítulos) en http://www.youtube.com/watch?v=D0bV2gh4E7Y

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Todo tiempo pasado fue mejor…por lo menos había alma mayo 31, 2011

En tiempos donde gran parte de la música popular suena plástica y desechable, los discos suenan perfectos y muchos carecen de “alma”, el debut de los australianos Wolfmother, fue un soplo, un aire, una bocanada de aire fresco.Y es que a mediados de 2006, desde la mismísima tierra donde nació una de las bandas de rock and roll que más genuinamente representa la esencia misma del género como lo es AC/DC, los australianos emergieron como la nueva sangre de un estilo de música con mucho pasado, pero poco presente.

Tal como los mencionados AC/DC, Wolfmother eligió un camino y una filosofía clara: el rock and roll es para sentirlo, para disfrutarlo, para sudarlo. Y así es su música, una extensión de su filosofía. Aquí no hay sobre producción, no hay sutilezas, no hay temor. Hay actitud, hay coraje, hay energía, hay juventud y ganas de “comerse el mundo”. Tal como la tenían Black Sabbath, Deep Purple o Led Zeppelin, la santísima trinidad de fines de los sesenta. Sus mayores referentes.

Y se nota. Sus influencias por el rock clásico son evidentes. También, por su construcción –son un power trio de bajo-guitarra-batería- se los puede equiparar a Mötorhead. El bajo, en líneas generales es pesadísimo, la batería suena llena, dura y machacante. La guitarra es la que otorga más matices al sonido de la banda. Y vaya que sí tiene matices, como los que aportan los teclados o las guitarras acústicas en algunos temas.

Pero a no confundirse, los matices que ofrece Wolfmother, no los apartan ni por un instante de su estilo. Y eso principalmente, es lo que ofrece un debut, una banda en la más genuina de sus representaciones, tocando como lo hicieron desde pendejos, de cuando decidieron dedicarse a formar una banda. Previo al negocio en sí, de la música. Previo a las disqueras, a la fama, al qué dirán.

Su disco debut está lleno de riffss potentes, es agresivo, furioso, sudoroso, “garagero”, con feeling, con “onda”. Desde el primer tema y ese grito medio esquizofrénico de Dimension, el disco es una montaña rusa, que no deja que te bajes en ningún momento. Es de esos discos que tienen la hermosa cualidad de dejarse escuchar enteros. No hay relleno, se entiende perfectamente como una obra unitaria.

Wolfmother se hace cargo de una historia, no nació desde la nada. Explicita sus referentes en cada acorde, en cada grito, en cada quiebre musical. No inventaron nada, pero que en estos tiempos sigan existiendo bandas que sientan la música como los padres del género, sudando, respirando, estrujando cada nota musical para hacerla una experiencia única, sin duda, es meritorio. Si quieres un sorbo de vitalidad, de energía y de motivación para empezar el día, este disco es una buena opción.

 

 

 

Así suena Wolfmother…”Joker and the Thief”

Y esto son algunos de sus matices:  “Mind’s Eye”

 

El poder de la suerte en estos tiempos violentos mayo 30, 2011

Disparos, sangre, mafia y humor negro son los principales ingredientes de “Tiempos Violentos” (“Pulp Fiction”), comedia de acción dirigida por Quentin Tarantino y estrenada en 1994. La historia gira en torno a Vincent Vega (John Travolta) y Jules Winnfield (Samuel L. Jackson), dos sicarios inmersos en el mundo de la delincuencia y las drogas, empeñados siempre en cumplir de punta a cabo todas sus misiones. Producto de una experiencia que considerará como divina, Jules decide abandonar la vida del crimen, no sin antes terminar, junto a su fiel amigo Vincent, todas las tareas que su jefe les ha encomendado.

Repleta de diálogos irreverentes, escenas insólitas y un paradójico montaje, esta película aborda -y vulnera- desde una original arista términos como el honor, el éxito y la mafia; conceptos que la industria del cine norteamericano se ha encargado de delimitar con estrictas fronteras y que son quebrados sin remordimiento alguno. Con un estilo que resulta novedoso, y que Tarantino sabe hacer propio, el filme logra distanciarse del género de acción convencional para instaurar un interesante modelo de cine que ha sido trabajado muy pocas veces con la dedicación que merece: el del absurdo.

Expuesto con gracia, rapidez y coherencia, este estilo trasciende a los personajes, convirtiéndose en el alimentador medular de su constitución. Por lo mismo, las características que los protagonistas adoptan del movimiento postmodernista (como el desinterés por la sociedad, los lazos humanos, el sistema social, etcétera) quedan casi obsoletos gracias al absurdo, pues los actores se vuelven hasta recursivos al ironizar sobre sus propios modos de vida como personajes.

En “Pulp Fiction”, tanto la vida como la muerte parecen ser hechos fortuitos. Incluso el mundo se reduce a una circunstancia. Y todo este caos tiene una sola explicación: la suerte, una selección aleatoria que utiliza a los hombres y sus contextos como meras unidades de una jugarreta cruel e irrisoria al mismo tiempo. Hilarante, claro está, pero donde todo lo que pasará a continuación, sinceramente, importa un bledo.

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“03:34”: Cuando la memoria aporta el mejor efecto mayo 12, 2011

Filed under: Cine contemporáneo — Jaime Liencura M. @ 11:52 pm
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Inspirada en el movimiento telúrico ocurrido el pasado 27 de febrero de 2010, “03:34: Terremoto en Chile” (dirigida por Juan Pablo Ternicier) es un drama que, a partir de la ocurrencia del sismo 8.8, vincula cuatro historias: una madre separada que busca con desesperación a sus hijos en Dichato, el lugar donde veraneaban junto a su padre; un grupo de jóvenes que turisteaban en ese mismo balneario; una familia que vivía en el edificio Borde Río de Concepción; y un par de reos que se fuga de la cárcel de la misma ciudad.

 

El filme es ágil en la presentación de cada uno de los personajes, sin embargo sus cuatro historias están configuradas en distintos niveles de realismo. Tanto la odisea de la madre desesperada como la de la familia del Borde Río tienen características verosímiles que añaden a la narración un progreso dramático provocador, mientras los problemas que deben sortear el grupo de jóvenes y el par de reos son pueriles y, en ocasiones, hasta caricaturescos.

 

La película genera un lazo sentimental con aquellos espectadores que vivieron la catástrofe del 27/F, pues despierta en el público sus recuerdos sobre esa noche. Pero el drama por sí mismo, sin la ayuda de ese recurso de la memoria ajena, no logra ese mismo efecto.

 

La dirección de fotografía es cuidadosa con las cámaras fijas y móviles. El terremoto es un evento aprovechado por las cámaras, que con sus movimientos ayudan a agudizar o declinar tensiones narrativas. Lo mismo sucede con la dirección de arte, que utiliza la locación del exterior del edificio Borde Río con mesura y las escenografías del interior de esta estructura y la playa en Dichato con sobriedad. Pero, el uso de algunos segundos de imágenes de archivo para graficar las consecuencias del tsunami resta seriedad a ese trabajo.

03:34: Terremoto en Chile” es una cinta circunstancial. Tanto los personajes como las contrariedades que sufren no les permiten trascender a la catástrofe de 2010. El filme se queda con la narración de cuatro argumentos ficticios de los miles de casos reales que sucedieron con el sismo grado 8.8 y que, por su gravedad o intensidad, tienen tantas o más características fílmicas que las presentadas en este trabajo.

 

En la película, más allá del llanto obvio de algunos cercanos, las muertes están tratadas con frivolidad  y poca significación. El mantenerse con vida parece el objetivo en sí mismo. No hay justificación ni metas que alcanzar. Para la mayoría los personajes los objetivos e intereses de sus existencias son superficiales y egoístas. No es azaroso también que los protagonistas sean casi todos turistas: por lo mismo nadie tiene una relación de apego con la geografía de los escenarios. En esa dirección, tampoco es relevante el porqué del origen del terremoto y del tsunami: ambos parecen un golpe de una naturaleza muerta e irrelevante.

 

Un hecho curioso de esta obra es la falta de identidad nacional. Resulta interesante creer que nula aparición de las cualidades chilenas es el producto de una crítica a los habitantes de este país, quienes no se preocupan por otro individuo que no sea sí mismo. Que no aparezca la falsa y sobrevalorada solidaridad (que los chilenos declaran poseer) pareciera ser una descripción a la inexistencia de esa condición en la vida real  y eso, en cierta medida, se agradece. Sin embargo, ¿cómo podría identificar un extranjero que esta es una cinta sobre un terremoto ocurrido en Chile y no en una playa de Haití, Japón o España? La idea es que esto se pueda responder sin la necesidad leer el título del filme.

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