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2001: La odisea del hombre abril 1, 2011

En el amanecer del hombre, las tribus homínidas son vegetarianas y deben lidiar con todos los desafíos que su hábitat les presenta. Pero la aparición de un misterioso monolito les cambiará radicalmente la forma de vivir. De pronto es el año 1999 y esta especie ya ha conquistado la luna. Otra vez aparece un monumento similar, ahora, en suelo lunar. Dos años más tarde un grupo de astronautas realiza la primera expedición para llegar a Júpiter, pues intentan seguir una señal aparentemente enviada por un nuevo monolito.  Tripulando una nave manejada en su totalidad por la supercomputadora HAL 9000, uno de los viajeros, el doctor David Bowman (Keir Dullea) se verá obligado a luchar contra esta máquina que pretenderá abortar la misión. Es la diégesis de “2001: Una Odisea Espacial” (“2001: A  Space Odyssey”), filme de ciencia ficción dirigido por Stanley Kubrick y estrenada en Estados Unidos en 1968.

Con escenas que quedaron inscritas en la historia como clásicas (por ejemplo, esta película tiene la elipsis más amplia del cine), el esfuerzo y dinero invertidos a la hora de aplicar tecnología, maquillaje y efectos especiales rinde sus frutos. Lo mismo sucede con sus locaciones. Sorprende el realismo que logran éstas, considerando que fueron confeccionadas sólo partir de imágenes entregadas por la NASA, pues durante el rodaje del film el hombre aún no arribaba a la luna.

Pero esta película no es sólo una fiesta de la pirotecnia. Es también un espacio para la reflexión de cómo los humanos entienden su lugar en el universo.  Las divinidades, la ciencia y la tecnología aparecen juntas y antepuestas a la vez. Es una eterna contradicción que evidencia la falta de consistencia de las teorías filosófica y teológicas que intentan explicar qué es el hombre. Revela, a destajo, el sinsentido de la humanidad.


2001: Una Odisea Espacial” representa un viaje que no tiene partida ni destino, donde no es necesario buscar explicaciones ni otorgarle sentido a nada: encarna el momento en que esa travesía se transforma  sólo movimiento. Movimiento, nada más. Eso es lo que hay.

Ir a Ficha Técnica de “2001: Una odisea Espacial”

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2 Responses to “2001: La odisea del hombre”

  1. Luis Silva Dice:

    Supongamos que el monolito, negro, mudo y concreto, es el cine. Hace un mes o dos o tres, Séptimo Vicio de Vía X realizó un completo análisis de discurso sobre esta película en el cual se suponía esta tesis. Kubrick nos metió el dedo en la boca y nos transformó en los monos que taciturnos observan el monolito para poder evolucionar.

    Más!

    • Ese fue un análisis interesante de Gonzalo Frías….. y obvio que hasta da tiritones….

      Aunque me gusta pensar también que ésta no es una critica al cristianismo; una película donde es posible encontrar contradicciones en los fundamentos mismos de esta religión….

      De cualquier modo, tengo que decir ¡caramba, qué película!


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